Tras la senda segoviana.

Kaixo amigos!
Bueno, bueno mejor no correr tanto que aún estamos es Castilla y León, aún nos queda unos pocos de pedales.
Comenzamos!
Amanece en el albergue abulense, mirada al cielo y nos sorprende una nube negra, – ¿será pasajera?

– Das glaube ich nicht.- nos responde una peregrina alemana . Mi padre y yo con cara de circunstancias… espero que signifique “Se va a despejar, no os preocupéis”

Partimos con la idea de llegar a Segovia, N-101, carretera que nos acompañará durante toda una jornada. Por el camino se nos detiene un vehículo, y nos saluda, era el hospitalero!!!
– Que tarde habéis salido no?
– un poco sí… la ropa que no se secaba… (de alguna manera había que disimular)

P1000927.JPGNuestra primera etapa nos llevaría hasta Villacastín. Un banco de piedra, sería el elegido para dar rienda suelta a nuestro wok barato de arroz hindú con esencia de curry, y por supuesto con postre incluido “Delicatessen de pan industrial con cobertura foundé de chocolate” Lo que viene a ser un pan bimbo con nocilla! Eso sí , el bote que sea de plástico , y envuelto en bolsa anudada, o te pasarás toda la ruta con la ropa manchada y chocolateada.

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La jornada nos llevaría hasta la población de Madrona, dónde una merecida cerveza espumada, haría los honores al bocata de jamón que nos preparó la lupita mexicana del bar.

Un chico con bicicleta nos intercepta a la salida , su único interés, un interrogatorio exprés, entre tanta pregunta sin sentido ni coherencia, nos propone hacer una carrera, aceptamos ¿Qué te parece una de Cádiz a Segovia?. El chaval me pregunta que dónde queda eso… ¿Qué dónde queda mi Cai bonito? Pues al sur del sur! Le contamos que estamos rodeando España y nos responde que él le está dando la vuelta al mundo… el viejo bromea – “menos lobos caperucita”

– Yo no soy caperucita soy un lobo feroz” (Ante esa respuesta preferimos partir ya a Segovia).

P1000946P1000975.JPGEl acueducto segoviano no tardaría en aparecer y con ello esa extraña sensación de “La Gran Ciudad” de nuevo dos extraños en una ciudad acostumbrada al “forastero” dónde solo unos pocos te dirán buen camino y otros te piden que te apartes porque llevan prisa. Aún así con el escenario típico de la ciudad turista. El acueducto y los rincones de Segovia merecían ser admirados. Vistas ejemplares desde cualquier rincón de la ciudad. ¡No te la puedes perder!
Y bueno eso ha sido todo por hoy.
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Un abrazo amigos!

Un comentario en “Tras la senda segoviana.

  1. Pingback: Ruta Uniendo Cabos: Vuelta a la Península – Historias de un Alforjero

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