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Que amargas son las despedidas…

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De tierras vascas a cántabras a golpe de bielas.

¿Te alarmó el título? Disculpa solo fue un gancho para llamar su atención.

Capítulo 4.

–  Que buena experiencia por Bilbao me ha encantado. Algún día seguiré sus pasos. ¿Al final como llegasteis a Laredo?  Cuente cuente por favor, que me tienes enganchado a vuestras historias abuelo.
– Me alegro que te gustase, siéntate, y tómate tu Cola-cao que se te enfría,  seguiré contándote como tu padre y yo recorrimos  el norte de España sobre nuestras bicicletas.

Que bonito me ha quedado la introducción. Pero volvamos a la realidad que por ahí dicen que tan solo es necesaria una mentira para poner entre dicho 1000 verdades.

Pues continuemos por donde lo dejamos:

Pocos días han sido los que rodamos por Euskadi, pero como siempre, nos llevamos un bonito recuerdo de su gente, sus costumbres, tradiciones, su gastronomía ,  arquitectura y todo lo que rodea. Un rincón dónde sin dudarlo nos quitamos el sombrero, el casco o la txapela, con unas zonas y carriles bicis muy cuidados y sobre todo un respeto al ciclista cómo nunca antes había visto y , aunque suene una cursilada, este pequeño pero acogedor territorio con forma de corazón se ha llevado el nuestro, hemos recorrido tan solo Guipúzcoa y Vizcaya, pero que no se nos encele Álava, volveremos para rodarla.

Euskadi, eskerrik asko eta laster arte/Muchas gracias y hasta pronto.

– ¿Pero como fue esa jornada hasta Laredo?

– Espera que te lo cuento:
Salimos bien temprano de la casa de Rafael y su hija. La ciudad aún dormía de sus fiestas pero  teníamos que continuar, una ciudad a oscuras, un silencio absoluto, roto en ocasiones por el sonido de las mangueras a presión de los operarios de lo limpieza, pedal rápido y sencillo junto a su ría y siempre bajo la atenta mirada de “Mamá” ese gran arácnido de la artista francesa-americana Louise Bourgeois,  que nos despediría de Bilbao con sus 22 toneladas y mas de 10 metros de altura.

 Baracaldo  tomaba el testigo. La industria y la periferia dejaba caer su muestra de aire industrial pero sin un aire demasiado cargado y ligeramente respirable. La ruta continuaría por un carril asfaltado que nos llevaría en  la búsqueda de Muskiz, donde conocimos a otro local peregrino que nos recomendó los albergues próximos para los días venideros. Ya en Cantabria un ciclista nos acompañó durante un buen tramo para guiarnos por la senda correcta:

–  Siganme, es por aquí.
– “Quillo” el GPS, dice que es por otro lado. (le dije a mi padre en tono bajo)

– Lo que tu veas chico. (Me respondía él)

Aquel señor ajeno a nuestra conversación seguía guiándonos por un camino  alternativo a toda marca registrada tanto electrónica como  flechas en el suelo. Tras escasos 3 km de camino alternativo unos obreros nos cortaría el paso. – Por aquí no se puede, tendréis que dar la vuelta- . Nuestro amigo de buena fe decidió que el camino alternativo ya no le convendría para él y se despidió en aquel momento, dejándonos con la improvisación como único método para recuperar nuestra senda.

Aun así es de “buen nacido ser agradecido” Por lo que le dedicamos la mejor de nuestras sonrisas forzadas y nos despedimos alegremente de su buena voluntad, él tampoco tenía culpa de ese corte, poco más podríamos hacer. Tras la despedida  un sendero junto a las acantilados de la zona cántabra, nos brindó la oportunidad de  cerrar los ojos en un mirador y disfrutar del silencio y de las vistas del lugar, ¿de que lugar? ¿qué vistas? Mire la portada de esta entrada y disfrute tanto como nosotros.

Por delante, Castro Urdiales, localidad que nos recibió con la noticia de que había tocado un premio de la Lotería Nacional en Bilbao… sí… en Bilbao… donde estuvimos el día anterior… sí, Bilbao… ese lugar donde pasamos 4 veces frente a varias administraciones de lotería… si ese lugar donde nos negamos de invertir dinero en esos menesteres…y resulta que toca… y nosotros comiendo bocadillos de pan duro a lo pobre… Pero bueno, no quedaba otra que volver a la realidad del risueño  viajero, estar realizando este viaje ya era el mejor de los premios, pero para que nos vamos a engañar con tanto sueño inmaterial que unos eurillos nunca vienen mal!

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Volvamos con Castro Urdiales y dejemos de lado el muro de las lamentaciones, esta localidad a escasos 35 km de la agraciada ciudad, sí , la que no compramos el décimo, nos mostraba todo su potencial urbanístico y arquitectónico, plasmado en la iglesia gótica de Santa María de la Asunción  y el  Castillo de Santa Ana.  Una localidad con una población de casi 32.ooo habitantes, donde una sugerente proporción  procede del territorio vasco, según nos contaba un señor al preguntarle por la multitud de ikurriñas colgadas en los balcones; no quisimos indagar más porque estos temas siempre son delicados pero la curiosidad pudo más que nosotros y nos contó que debido a su proximidad y buenos precios.

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Iglesia Santa María de la Asunción.

Otro lugar que nos ha sorprendido ha sido el Pedregal Seña Santiago, una zona natural aprovechada por los castreños para darse un baño en las apaciguadas aguas de este singular paraíso, al menos en verano, en nuestra visita nos resultó mas seguro disfrutar contemplando la fuerza con la que las olas rompían  y se colaban bajo las cavidades de sus piedras.

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img_20161222_184810La jornada tendría que continuar ya que Raquel, una chica encantadora, nos esperaba en casa para acogernos en Laredo. Tras nuestra llegada, presentaciones y una necesariamente preocupante ducha, nos fuimos a visitar la Puebla Vieja  y su puerto deportivo, lugar el puerto, donde nos regalaron varias porciones de tortilla de un bar cercano, también estuvimos por un frio túnel en el que nos sorprendió un gran portón, cerrado, aunque con apertura libre, ¿Que ocultaría ese gastado portón? Pues un pequeño rincón con el mar en su estado puro cómo único paisaje y todo esto junto al secreto de aquel portón escondido al final del túnel.

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Tras el Portón (Foto tomada de la Galería de Google)

La jornada acabaría preparado entre todos unos típicos Talos con morcilla y chorizo, el talo es algo parecido a una torta de maíz muy rica y oye! Era para vernos a dos andaluces con las menos en la masa de un típico plato regional, para vernos preparando esos talos, bajo la atenta supervisión de la Chef Raquel que andaba  esperando para darle las vueltas necesarias en aquel ardiente fogón,  calentarlos y devorarlos fueron cuestión de segundos.

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¡Gracias por todo amiga!

Próxima parada Santander.
Un abrazo

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Desde Deba a los pies del Guggenheim

Capítulo 3. 

¡Kaixo amigos!

¿Comenzamos?
Deba, 06,30 de la mañana,ruidos en la habitación, ¿quién osará despertarme a estas horas? Abro los ojos con la estrechez suficiente para poder comprobar que Min-Ho y Anne, se están colocando sobre las espaldas sus pesadas mochilas y agarrando sus bordones modernos del Decathlon, bordones que ahora se llaman palos de trekking.  A duras penas levanto mi mano y me despido de ellos. ¿A dónde irán estos “chiquillos” a estas horas, si las calles y las farolas aún  están cerradas?

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Ya desvelados, decidimos seguir sus pasos y comenzamos a prepararnos para nuestra salida. La oscuridad aún reinaba sobre Deba, pero la iluminación artificial del lugar nos ayudó a contemplar el río Deba desde otro punto de vista. Una ikurriña que ondeaba en aquel “Portu” quedaría inmortalizada junto a mi fiel compañera, momento que mi padre aprovechó para conversar con un pensionista dando así rienda suelta a su palabrerío mañanero y ya de paso contarle nuestros propósitos del día.
Aquel señor nos recomendó dos salidas, una por la costa y otra subiendo por el monte. Viendo la poca luz, aunque estaba ya amaneciendo, y sobre todo la gran cantidad de tráfico, nos inclinamos por el monte. ¿Error?, ¿sí?, ¿no?, ¿quién sabe…? En ese momento vimos que eso iba a ser lo mejor y seguimos nuestro instinto.

La Ermita del Calvario, aquel nombre ya invitaba a pensar que el camino se presentaría “divertido” para nosotros, pero, ¿tenemos prisa por llegar? ¡En absoluto! Con la mente y la mirada puesta en el alto de aquel cerro comenzamos a rodar y a tomarnos el camino con filosofía y tranquilidad. Por el camino conocimos a dos ancianas que nos animaban constantemente con sus “Aúpa” para seguir avanzando, digo constantemente, porque cada vez que nos parábamos a descansar las señoras nos adelantaban y nos saludaban con algo de  malicia y sentido del humor.

IMG_20161221_110229.jpgUn camino de pista rodeado por grandes troncos perfectamente apilados y a la espera de ser aserrados, nos iría acompañando en nuestro camino a la pequeña población de Larruskain. Una aldea o más bien calle, en la que detuvimos al furgón  del panadero para poder degustar el buen pan de la zona; un “ogia” que por aquí ponen de metro y medio, un pan mucho más elaborado y rico que al que nos tienen acostumbrados en las zonas menos rurales, un pan ultracongelado  que ni por asomo se puede comparar con aquel “ogia” que nuestros paladares y estómagos disfrutaron en aquel merecido descanso. 

img_20161221_094303En la búsqueda de Markina,el macizo de Arno nos obsequió con un cambio provincial, ya que dejaríamos Guipúzcoa para ser recibidos por Vizcaya. Casi sin darnos cuenta y por una carretera al 90% libre de coches, con unos paisajes muy característicos y en contínua bajada, nos colocamos en la trístemente histórica Gernika. Un recuerdo a Picasso, un recuerdo a la historia y   un paseo por sus calles y principales plazas y rumbo a Bilbao.

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Y así, sin más pena ni gloria, llegamos a Bilbao. En esta ciudad nos esperaba Rafa, un compañero de la red Warmshowers y maestro universitario, que nos brindó su casa para que pudiésemos descansar y disfrutar de Bilbao. Tuvimos la suerte de que Rafa nos mostrara su ciudad, su catedral de nombre Santiago, sus calles o mejor dicho “Kaleas”, el Arenal y su ría de Nervión, el museo de Bellas Artes y los rincones de las 7 calles. Para rematar nuestra buena suerte, hemos coincidido con un Bilbao en fiestas,las fiestas de Santo Tomás; un festejo que se remonta a tiempos de caseríos, cuando los inquilinos de los pueblos traían sus productos agrícolas y artesanales a la ciudad como moneda de cambio a sus señores arrendadores. Festividad que en la actualidad se aprovecha para juntarse con cuadrillas de amigos y los más jóvenes  para beber txakolis hasta perder el rabillo de las txapelas.

Por nuestra parte la hemos aprovechado para aprender cositas y costumbres de aquí, fotografiarnos y como no, dejar nuestra carta al Olentzero.

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IMG_20161220_075751.jpg– ¿Olentzero? ¿Me puedes explicar quien es este simpatico y agradecido señor?
– ¡Está bien! Atiende y apunta:

Olentzero es un señor bonachón carbonero que junto  su boina y pipa , cada 24 de Diciembre baja de las montañas para traerle regalos esos niños  y no tan niños vascos y navarros, que con ilusión han esperado su llegada y se han portado bien, todo el año o al menos las 48 horas antes de su llegada… Podría extenderme mucho más por la historia se de este ser popular, pero básicamente, ya habrás podido descubrir “pequeño saltamontes”, que se trata de un representación similar a El Apalpador, o también Pandigueiro, de Galicia; el L’Anguleru, de Asturias; el Tientapanzas, de Écija; el Tió de Nadal, de Cataluña y Aragón, personajes con arraigo de la mitología popular navideña.

Y si tanto festejo popular no hubiera sido suficiente,  fuimos abducidos y rodeados como turistas distraídos por un corro de personas mayores que nos brindaban al son de sus txirulas (flautas), tamboriles y  acordeones, su baile regional ; mientras danzaban y giraban sus queridas vestimentas populares, con sus manos en alza y sus calcetines de lana blanca.

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¡Vivan las sanas costumbres y que nunca se pierdan  las adorables tradiciones!

Y sin más nos despedimos de Bilbao, ciudad de la ría, el Guggenheim y otros muchos rincones más con encanto

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Gabon Amigos.
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Camino del Norte: De San Sebastián a Deba

Hola de nuevo!

¿Dónde lo dejamos? – Santiago de Compostela? – No, no, mucho más para atrás, que todavía queda para eso. Sigamos mejor desde San Sebastián.

Aún recuerdo esa segunda etapa, todavía la tengo presente; las piernas aún lacias y algo cansadas de la poca actividad, no del día anterior sino de la forma física resultado de llevar los últimos meses sin actividad alguna; pero bueno, ya se irían acostumbrando.

El día se presentó lluvioso. De nuestras alforjas saldrían los recién estrenados equipos de lluvia, ropa plastificada y poco transpirable, que por suerte acabaría abandonada en el fondo de nuestras alforjas el resto de los días. Una mañana que no había comenzado con un “Chirimiri de fina agua” sino más bien, con una buena señora lluvia, que nos auguraba un recorrido amargo bajo una enorme cortina de agua. Cruzábamos los dedos mientras íbamos introduciendo pertenencias en nuestras alforjas. -Vaya comienzo…-comentábamos cabizbajos.- Tranquilo, seguro que  “escampa pronto” – Nos tratábamos de autoconvencer…

– Mejorará seguro, no seas pesimista, seamos realistas, ¿llueve? Pues a equiparnos para la ocasión

Y allí estábamos nosotros, dispuestos a rodar con más plásticos encima que un invernadero de Almería; pero eso sí, ante las adversidades, fuerza, moral y una buena sonrisa.

Comenzamos nuestra jornada  con el propósito de coronar el monte Igueldo y disfrutar de la panorámica de San Sebastián. En el recorrido dimos con un pequeño rincón con botellas de agua y sello para nuestras credenciales que nos ofreció el vecino y peregrino José Mari. “Por favor, no deje dinero” recordaba un cartel, dejando clara su ayuda al prójimo de forma desinteresada; una cortina se entreabrió frente a ese punto de avituallamiento, supusimos que sería el amigo Jose Mari y le saludamos como muestra de agradecimiento.

Llegó el momento del dilema. Un cartel con sugerencia para bicigrinos y otro para peregrinos nos hizo dudar:  – ¿Camino o carretera? ¿carretera? ¿Camino? – Por la carretera- ¿Por el camino has dicho? Vale pues por el camino… Camino de botas y mochilas  por el que no importó descabalgar y disfrutar  de unas de las calzadas de piedra más largas y mejor conservadas de todo el País Vasco según informaba un cartel.

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Calzada de Aganduru

Nuestro pedalear nos llevaría  hasta Zarautz, lugar donde nuestros estómagos se encargaron de recordarnos, que ellos también viajaban con nosotros. Un descanso merecido donde además del desayuno de media mañana, disfrutamos de la charla con un local que había recorrido el camino varias veces y que nos ofreció buenos consejos para los próximos días. img_20161220_132734Un paseo costero a la salida de Zarautz nos regaló una impresionante panorámica a las bravas aguas del Golfo de Vizcaya, unas vistas que a pesar de la dureza del oleaje servirían para relajarnos mientras pedaleábamos en busca de la localidad natal de un veterano navegante, de los de antes, de  la vieja escuela, un navegante que por aquellos tiempos de descubrimientos del s. XVI, partió desde Sevilla para darle la vuelta al mundo.¿Ya sabes de quién hablo? ¿Y si te digo que lleva su nombre un buque escuela famoso? Exacto, Juan Sebastián Elcano. Tratamos de quedar con él y que nos contara qué tal le fue el viaje, pero nada no hubo manera, se ve que el hombre estaba demasiado liado con sus cosas, así que seguimos nuestra ruta en búsqueda de Deva.

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La  noble y leal villa de Deva (en euskera y oficialmente, Deba) situada al noroeste de la provincia de Guipúzcoa, se convertiría en  nuestro pueblo alberguero de hoy. 

-Perdone ¿sabe usted dónde queda la Oficina de Turismo?- Claro que sí, síganme- Juan, un señor de avanzada edad, procedente de Burgos pero instalado en Deva motivado por un amor de juventud, nos guiaría hasta las citadas dependencias. – Anda está cerrada… ¿Ahora que?- preguntaba mi padre. – Vamos a la policía local, tal vez sepan algo- Sugería Don Juan.  

En las puertas de la Policía Local, nuestro improvisado guía, ejercería de intermediario:

– Estos señores son peregrinos, quieren recoger las llaves del albergue. 

Hace años que el albergue cuenta con hospitalero, ya no hace falta buscar ninguna llave – respondió aquel agente con voz seca y como si no fuese con él.

Finalmente Juan,mi padre y yo, nos dirigimos al albergue municipal situado junto a las vías del tren de FeVe, un fuerte abrazo por su amabilidad serviría de agradecimiento y despedida a aquel gran señor.

Ya instalados y duchados disfrutamos de un paseo por sus calles, sus bares y sus buenas tapas que por aquí llaman Pintxos.

En nuestro pasear nos colamos en otra pista de pelota vasca para conocer más este deporte, que se practica desde corta edad. Una “ama” que se encontraba allí esperando a su hijo nos contó muchos detalles sobre el juego; densidad de las pelotas de cuero que botan más o menos, distintos pesos, que se juega con la mano, con una paleta o con una cesta punta (especie de garra hueca que ayuda a lanzar la pelota con más fuerza). Incluso nos invitaron a jugar, pero no tenía yo las piernas para tanta carrera y sentadilla en busca de la pelota.

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Y como diría Bugs Bunny:

Eso es todo amigos

Besarkadak eta musuak!
Ea a darle al traductor!!!!

 

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Camino del Norte: Dos del Sur de Este a Oeste.

Pues nada eso que….
De nuevo en Cataluña! Nos despedimos con un fins aviat y aquí estamos, volviendo  con las pilas cargadas, prácticamente recién aterrizados de un vuelo perfecto, aunque con algún que otro badén pero sin grandes atascos! ¡¡¡Que alegría eso de volar!!!

Por delante nos queda una noche larga de espera y de conocer el aeropuerto del Prat en su vertiente más tranquila sin el trasiego de viajeros nerviosos de aquí para allá pendientes de sus smartphones y los nervios por coger el siguiente vuelo a su destino laboral, nos espera una noche de operarios de limpieza y luces tenues con la ilusión de comenzar nuestra nueva aventura, con la mirada puesta en el reloj y no para estresarnos como los antes citados sino para tomar el próximo vuelo que nos lleve al encuentro de nuestras queridas alforjas.


Amigos…la aventura está apunto de empezar!!!!!

Con esas palabras comenzaría esa nueva aventura que en adelante os narraremos. Otra nueva aventura que daría comienzo un 19 de Diciembre de 2016 y tendría como objetivo recorrer todo el norte peninsular de Este a Oeste guiados por incontables flechas amarillas que nos guiarán hasta Santiago de Compostela y Finisterre
¿Comenzamos una nueva tanda de vivencias? Pues al lío!

Arratsalde on!/Buenas Tardes!

Pues aquí estamos muy cerquita de Irún, más cerca de lo que nos gustaría pero la noche en el Prat nos dejó medio KO. Deambulamos por los pasillos hasta encontrar donde poder tumbarnos para al menos intentar pegar ojo; costó lo suyo a pesar de que aquel banco de madera de la zona de restaurantes nos ofreció cobijo, pero ni con esas, allí estábamos como el péndulo de un reloj girando el cuerpo de un lado a otro y marcando las”en punto”, porque es lo que duraba la cabezada, una hora justo.IMG_20161219_004437.jpg De vez en cuando me levantaba de mi zona vip y deambulaba a lo Tom Hanks en la peli de “La Terminal“. No fuimos los únicos que pasamos la noche allí, se veían pasajeros y trucos de lo más variopintos para poder dar una cabezada antes de su vuelo, incluso llegué a ver a una chica dormida usando la pantalla de su macbook abierto como “sujeta frente”, (sabía los de Copérnico eran buenos y con recursos pero jamás me podría imaginar que hasta ese extremo de sujeta cabezas tan sofisticado).

Pasarían las horas lentamente y los km y km andados de la primera a la última puerta de embarque de forma repetida a la espera interminable de nuestro vuelo. Un café con una napolitana a medias con mi padre nos engañaría algo el estómago a pocas horas de nuestra salida.

Por fin nuestro embarque se anunció “B-62 con destino San Sebastián”.
Nos haríamos hueco entre los asientos de aquella puerta de embarque, mientras los impacientes formaban una cola eterna para entrar en el avión los primeros y despegar al mismo tiempo que el último en sentarse dentro del Airbus de Vueling. Mostramos nuestros tarjetas y nos sentamos en aquellos estrechos sillones, mientras las  azafatas con su sonrisa permanente mostraban el uso de los elementos de seguridad y observábamos a pasajeros de distinta índole, desde el que se come las uñas mientras suda la gota fría fruto de los nervios, hasta el que repasa los puntos a tratar en su próxima reunión de empresa. Unas luces indican el uso obligado del cinturón de seguridad y la necesidad de poner los dispositivos móviles en modo avión o desconectarlos. Un paseo por la pista antes de “pisar a fondo” y sustentarnos en el aire con ese particular pellizco y sensación extraña que es el de tomar altura. Ya en vuelo  no tocaba surcar los mares del sur, sino surcar los cielos del norte,  disfrutar de las mejores vistas de mi vida, no separar la frente de aquella ventanilla, Contemplar a vista de pájaro un mundo diferente mientras mi padre dormía lo que podía en el asiento central. Sobrevolar aquel manto de nubes como espuma en un mar bravío, me despertaba todos los sentidos, una cama de algodón sobre oscuros núcleos de población con perfiles iluminados a su antojo y miles de luces blancas siguiendo el trazado de las carreteras como hormigas obreras una tras otra, una gran luna que se veía con solo girar la cabeza sin necesidad de levantarla, y, para colmo y disfrute nos amaneció 15 minutos antes de aterrizar, poniéndole así la guinda al pastel con sus tonos rojizos y la vista a un horizonte circular.

Ya aterrizados y con el pie puesto en Irún nos fuimos en busca de nuestras fieles alforjeras a las oficinas de Envialia. Desmontando caja, preparando ruedas, comprobando que todo esté donde debe de estar…

– ¿Todo preparado “opa”?- Le preguntaba mientras el nerviosismo de la primera pedaleada se apoderaba de mí

– Si chico, todo listo. ¿Has avisado a tu madre?

– Ahora mismo lo hago! Lo olvidé con los nervios!
– ¿Ya? ¿Listos? Pues a rodar! Rodaje ascendiendo para comenzar suave… Una bonita subida en la búsqueda del monte Guadalupe y del monte Jaizkibel, un camino cubierto de hojas secas, perfil irregular pero compacto y con restos de castañas.

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Llegaríamos a la pequeña población de Pasajes, donde una escalera empinada nos hizo bajarnos y tomar las precauciones oportunas mientras contemplamos la barcaza que nos llevaría al otro lado de la orilla (ni en vacaciones nos libramos de embarcar). – Las bicis en la proa por favor -¿Cuánto le debemos señor barquero? – Nada, los hombres bonitos no pagan dinero. – ¿Cómo?-  Son 0,50 por cabeza y bicicleta – Ahí lo lleva usted.

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Pasajes.

Una carretera local y 9 km escasos nos dejarían junto a una de las playas más conocidas de todo el país, – ¿Se refiere usted a la playa de la Concha?– Esa playa ubicada al oeste de la desembocadura del río Urumea, separada del mismo por el monte Urgull y alojada en la Bahía de La Concha, con una longitud media de 1.350 m, una anchura media de 40 m y una superficie media de 54.000 m²? -Efectivamente, sí, esa es. ¿Lo has mirado en wikipedia no? – Yo? no…no -Bueno, siga usted con la crónica.- 

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Una playa custodiada por un gran monumento esculpido con la talla del Sagrado Corazón de Jesús  al mas puro estilo Cristo Redentor de tierras brasileñas. Llegamos incluso a planteamos bañarnos en la Concha, algo que es típico, pero no está la cosa para darse un baño y acabar por Donostia buscando una “botika” de guardia.

No es que fuera muy tarde en ese momento, pero al final tomamos la decisión de descansar en un albergue juvenil a las afueras de San Sebastián y afrontar así la próxima jornada con más fuerzas, ya que la noche había sido demasiado larga.

La tarde la dedicamos a descansar y a hacer compras en el Super Amara para merendar,cenar y desayunar.

Pronto estaremos en Bilbao celebrando Santo Tomás y disfrutando de sus fiestas populares,que por cierto, hablando de costumbres populares, estuvimos un rato en un pabellón viendo cómo un gran número de jóvenes jugaban a un clásico por estos lares, ¡la pelota vasca! Yo, es ver los golpes que le dan a esa pelotita contra la pared, y dolerme la mano ; aún así espero jugar antes de rodar de nuevo.

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Besarkada bat lagun/Un Abrazo amigos

 

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“Uniendo Cabos a golpe de pedal, Pintxos, sidra, pulpos y vieiras”

Y aquí estoy con la mente en otro sitio, ultimando los detalles, reparando los últimos barcos e hilando las etapas del viaje, con la mente puesta en la primera competición de muchos de nuestros chavales del club, con la mente igualmente puesta en la pronta salida a tierras del norte, con la mente dividida entre el Mediterráneo y el Cantábrico.

Y aquí estoy yo, en el sur de la península, mientras mi bicicleta ya descansa esperándome en nuestro punto de partida, con las alforjas preparadas, el GPS nuevo cargado de tracks con nuevas aventuras, sí GPS nuevo, que luego os metéis con mi antiguo compañero de rutas, mi viejo Etrex Legend Hcx que por tantos caminos tan bien me ha guiado y no tan bien otras veces. Te echaré de menos viejo amigo Legendario.

De nuevo y más pronto que tarde este blog se llenará de crónicas diarias a nuestro paso por nuevas tierras hermanas, País Vasco, Cantabria, Asturias por primera vez tus puertas se abrirán para mí , Galicia, de ti no me olvido, de nuevo y si las piernas y la fuerza nos lo permiten volveré a rodar por tus calles al sonar de una gaita y la magia de la Plaza del Obradoiro. Pero nuestro peregrinar no acabará ahí, pues como atreverme a nombrar esta ruta como Uniendo Cabos si mis alforjas no se llenan de arena y piedras de Finisterre. ¿Volverán los leones de Hércules a rugir mientras ondean sobre un nuevo cabo? ¿Quién sabe…?

¿Nervios? ¿Ganas de empezar?

“Uniendo Cabos a golpe de pedal, Pintxos, sidra, pulpos y vieiras”

Que la fuerza de nuestro amigo el Yoda nos acompañe!!!!

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Cataluña, recuerdos de un viaje rodado

“Última entrega”
Pirineos catalanes añadidos a Uniendo Cabos!

De nuevo un trozo más de sueño alcanzado, de nuevo un pedacito más conseguido, de nuevo el proyecto Uniendo Cabos se va cerrando pasito a pasito, km a km, yarda a yarda,milla a milla,  pedaleada a  pedaleada.

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¿Comenzamos?
Última etapa de este particular viaje, una etapa de la cual mi ojos no pudieron disfrutar de los paisajes montanos del sur del Parque Nacional d’Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, ni de los valles de Manyanet y Erta, no pude disfrutar del Coll Roig o las Minas de Malpàs ni incluso de la pequeña aldea de Gotarta no pude disfrutarlos no por no rodar por ellos ni por su desniveles de 1500 positivos y 1700 negativos acumulados en sus 48 km, no pude disfrutarlos por que mi mente andaba en otros lares, en la despedida, en el fin de etapa en el recuerdo de todo lo vivido atrás, en el recuerdo de cada vivencia vivida, recordada y narrada, no puede disfrutarlo porque mi mente andaba encajando y redactando estas palabras esta crónica final de un nuevo pero no último viaje.

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En mi mente andaba el recuerdo de mis pasos por estas tierras hermanas, de su gente y de su hospitalidad, de sus costumbres y tradiciones desde Sant Jordi a Montserrat, de sardanas a los castellers, de primavera a nadal con sus Caga Tió y su gastronomía rica en calçots, carquinyols y ricos Torrons d´Agramunt! En mi mente andaba el recuerdo de sus pueblos desde Alcanar hasta Pont de Suert, de sus costas desde Dorada a la increíble Costa Brava pasando por Garraf y Maresme, de sus puertos de montaña de sus valles y collados de su segmento Pirenaico.

En mi rodar he sentido desde la aglomeración de los pueblos costeros como Salou hasta la soledad y tranquilidad de poblaciones como Burg o Tirvia.

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Mil Gràcies per tot. 

El recuerdo y agradecimiento a cada uno de las amistades que hemos dejado por el camino a nuestro paso por sus cuatro provincias desde Tarragona a Lleida, a Andrés Lozano en el Delta del Ebro, Enric y Montse en l’Ametlla De Mar, Míriam y Manuel en Tarragona, Rosa Calabuig en Vilanova i Geltrú, Carolina en Blanes y Bcn, Mari Carmen Andújar en Palafrugell, Alejandro López en Rosas, Narcís y Diana en Puigcerdà e incluso Abdiel en tierras fronterizas de Andorra, a todos vosotros millones de gracias por vuestra hospitalidad y amistad.

Gracias a Bike Zoo y Gimnasio Rizo por ayudar a la preparación física y mental y la puesta a punto de nuestras rodantes máquinas

Cataluña rodada, Cataluña completada, Catalunya amiga meva tan solo me queda agradecerte todo lo que me has ofrecido, sin duda me he sentido parte de vosotros.

Mil gràcies per tot i fins aviat

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Amb Alforges i Pedals de Foc

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Décima entrega pirenaica

Buenos días desde la Torre de Capdella

Anoche no hubo crónica por descanso del personal, que se quedó dormido con la tablet encima escribiendo su crónica diaria para el New York Times.

La etapa vivida desde Llavorsí se puede catalogar como la más dura psicológica y físicamente, en total han sido 58 km con un desnivel positivo de 1875 metros, donde prácticamente todo el desnivel ha sido en los primeros 12 km, suerte que a mitad de la subida nuestra carretera cambiaría de sentido y la montaña se puso de nuestro lado ofreciéndonos la protección sombría que tanta falta nos hacía.

img_2692En  plena subida, en la búsqueda del Coll de la Portella, rebañamos las últimas latas de caballas donadas por Abdiel y unos tomates picados con sal que nos sobraría de “los mandaos” del día anterior. No sé si fue el calor, el olor a caballas o nosotros mismos, pero un “bandada” de moscas “pejigueras” nos acompañarían durante el resto del camino hasta el citado collado. 

Una vez coronado y llegado al Coll del Triador  nos hemos encontrado en un remanso de paz a 2200 metros de altura , una pista que durante sus casi 25 km de soledad, nos brinda como premio por el esfuerzo, unas vistas como si de un sistema dunar se tratase, una naturaleza que moldea a su antojo infinidad de montañas y vegetación baja, donde cientos de vacas brunas  y caballos salvajes en semilibertad pastaban a sus anchas mientras contemplan como dos locos montados en bicicletas paseando por el desierto rompían su rutina paisajista diaria.

img_2700Aquella pista nos parecerá no acabar nunca al menos nos compensaba algo el esfuerzo sabiendo que estábamos rodando por los caminos donde un gran centenar de deportistas recorren su trazado por la famosa y dura prueba Pedals de Foc. ¿Pedals de foc? ¿Qué es concretamente?

Pedals de foc (Pedales de fuego), es la ruta pionera de las rutas organizadas en btt y también de la red de Pedales del mundo. Es famosa a nivel internacional. Concebida para hacer con bicicleta de montaña, es una ruta autoguiada con salida en la boca sur del túnel de Viella y llegada a la capital del Valle de Arán. Recorre la periferia del Parque nacional de Aigüestortes y Estanque de San Mauricio,en pleno Pirineo de Lérida. También tiene una versión Non stop que se hace en dos días sin parar. Referente internacional entre las Ultramaratones en BTT, tanto por su belleza como por su dureza.

Llegaría al fin la bajada, una vertiginosa bajada que nos llevaría hasta Vall Fosca y Espui, una “baixada” de las que ni sentándose sobre la rueda trasera le pierdes la tensión a las muñecas producido por esas de piedras y tensión permanente, coincidimos con dos ciclistas que también recorrían la transpirenaica pero mucho mas liviano que nosotros con un solo petate atado a su manillar y la tienda al manillar del compañero… así bajaban a la velocidad casi los 15 km que faltaban para llegar al albergue donde nos encontramos hoy.

Eso es todo, si las piernas dan su último tirón hoy llegaremos a Pont de Suert nuestro final de viaje por tierras pirenaicas, despidiendo como se merece a la gran Catalunya y a la espera de que los amigos aragoneses nos abran sus puertas.

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Una abraçada amics