
Etapa Final:
Jueves 11 de Junio de 2015
Amanece en Cartagena, un cielo que amenazaba con llover, unos nervios añadidos porque con toda seguridad llegaríamos a Cabo de Palos, César nos invita a tomar el desayuno, preparamos la despedida los tres, cafés, tostadas, zumos y mermeladas sobre la mesa, pilas recargadas, nos tenemos que marchar seguir nuestro camino, un fuerte abrazo y mil agradecimientos por tanta hospitalidad.
Cuando nos disponemos a partir comienza a llover en Cartagena, pero esto que es? no me dejas irme o que? aprovechamos para buscar el coche de alquiler para la vuelta, no queda disponibilidad… ¿pero qué está pasando? comienzan una otras adversidades que por supuesto no nos frenan la ilusión solo consiguen reblandecer ligeramente la moral, cesa un poco la lluvia como dándonos tregua, decidimos partir, nos despedimos de Cartagena.

Despliegue policial y militar, junto al puerto, el buque Castilla engalardonado se despide al igual que nosotros de esta ciudad, sigue chispeando, seguimos rodando, comenzamos a subir a las montañas de Cartagena, por una ruta que le llaman «La Ruta de las Fortalezas» vamos superando la montaña para acabar al otro lado del mar, rodeando pequeñas construcciones militares ya abandonadas y destruidas por el paso del tiempo, sufrimos subiendo por estar aún fríos, pero disfrutamos como siempre mas bajando, desembocamos al otro lado nos toca carretera y rodear una refinería, el aire congestionado
, pasamos de respirar aire puro al aire típico de la fábrica, infinidad de camiones nos adelantan, con muchísimo respeto y superando con creces el metro y medio, es de agradecer que sean conscientes de ello, de nuevo nos toca subir y pasamos junto a un viejo poblado minero, las fuerzas de tanta subida constante se van haciendo notar, las ganas de llegar a la meta pueden mas.
Llegamos al pueblo de La Unión, comida para recuperar fuerzas, unas papas bravas, que lo único que tenía de bravo era el tener la valentía de tomarlas, las del paquete del mercadona estan mas buenas…que cosa mas sosa por dio…
pero bueno qué remedio,,, habrá que alimentarse no?
Seguimos buscando Cabo de Palos, cruzamos la Manga Club Resort y Atamaría… los coches de lujo, y gente adinerada, nos tenemos que cagar un par de veces en los morios de más de uno… sin duda no eran como los camioneros. Marina D’or, Sotogrande, Costa Ballena, o Puerto Banús a su lado eran barrios de los suburbios de Brasil así que ya os podéis imaginar la cara con la que nos miraban viendo aparecer dos ciclistas lleno de mierdas por allí..
Pronto saldríamos de tanto lujo y nos introducimos en otro lujo pero esta vez para los sentidos, ya que rodear este preciado parque natural de Calblanque, fue sin dudarlo la guinda del pastel, rodear el cabo por un sendero de escaso 50 centímetros con la fría pared a tu izquierda y el no tan cálido desfiladero a tu derecha con sin duda mas de 50 centímetros de caída… era un bonito sendero pero pensado mas bien para senderistas, así que la tensión era de notar.
Como ángel de la guarda y con muchísima suerte fue poner el pie en tierra firme una vez superado el peñón montañoso y caernos un aguacero impresionante, no quiero ni imaginar qué hubiera pasado si nos cae 10 minutos antes y pisar piedra mojada con calas chapadas de nuestros calzados… Pero buenoooooo ¿Quien dijo que fuera fácil?
Tras el buen cobijo de una gasolinera, la calma de la tormenta seguimos rodando con la vista puesta en el Faro de Palos, rodeando sus calles acercándonos cada vez más hasta llegar a sus pies y ser bien recibidos por este majestuoso Faro, guía de tantos marineros y nuestro guía adoptivo en estos días.

Compañeros la Ruta Uniendo Cabos, no ha llegado a su fin.
Próximo destino…Cap de Creus!!!!!




Bueno seguimos bordeando la costa, de nuevo calas y mas calas. Llegamos al Puerto de Mazarrón y como «la calor» comenzaba a apretar no nos quedaba otra muy a nuestro pesar de desmontar y darnos unos bañitos en la playa… Con lo poco q nos gusta…


estaba de vacaciones no le íbamos a molestar.
El ligero imprevisto nos había hecho sudar y acabar con las reservas de líquido casi deshidratado, y como diría cierta persona que no voy a nombrar jajajajaja, los ángeles están en nuestro camino nada ocurre por casualidad! Verdad Lola? Jajaja, pues eso, encontramos una furgoneta camperizada y le preguntamos si tienen algo de comer o bocadillos y agua para poder tener algo de fuerzas para seguir, nos dicen que si que no nos preocupemos invitándonos a quedarnos en esa cala junto a ellos, así que decidimos pernoctar cerca de ellos, aún respetando su intimidad, al final el bocadillo se ha convertido en una mesa al mas puro estilo de nochevieja con una mesa completa de comidas, una ducha en el maletero con una bomba que tenían preparada con un depósito de agua muy apañada. Finalmente una buena noche con unos buenos momentos y risas con una pareja increíble. Esto es mágico, miras hacia el cielo y no queda constelación que no puedas observar, el recoveco de esta cala impresionante y para colmo con dos perros de nuestros amigos los de la caravana que se han hecho amigos nuestros y se han prestado a vigilar nuestras pertenencias y protegernos.




El túnel de la postguerra frío húmedo y muuuuy largo pero sirvió para sofocar el calor que nos estaba dando. Ya una vez salido de los caminos y llegando a una pequeña aldea nos cuentan en un bar que los equipos de ciclismo alemanes vienen a entrenar por esas carreteras cada año.