Novena entrega: Os de Civís – Llavorsí

Os de Civis- Llavorsí
Dice un cantautor famoso que después de la tormenta siempre llega la calma, también dice que después de ti no hay nada pero eso ya no tiene nada que ver con el tema, la cosa es que realmente ha sido así, después del tormentoso día de ayer, la etapa de hoy podría catalogarse como la mejor hasta el momento de la ruta, sé también que todo depende del estado anímico que lleve uno durante el pedaleo, que también lleva razón para que engañarnos, fuera como fuese, la etapa de hoy ha sido única hasta el momento.

¿Comenzamos?

El día comienza con un fuerte desayuno buffet para recuperar las calorías gastadas en todo este tiempo, la cosa es que entre que no hubo manera de descontarlo del precio y que arrastramos hambre nos pusimos nuevamente “como el Kiko” De nuevo nos tocó compartir salón con un autobús del inserso , suerte que el viejo ya tiene su tarjeta dorada y en breve viajará con ellos y supo mantenerlos a raya antes de que arrasaran con todo el manjar de este lugar.

Con las pilas recargadas, el desayuno amortizado y los zapatos calzados tocó una subidita que nos haría gastar la mitad de la energía que obtuvimos, eso o que las fuerzas se quedaron debajo en el hotel tratando de digerir tal ingesta ¡Que también puede ser!

Seguiríamos coronando hasta adentrarnos en pleno parque nacional del Alto Pirineo donde un ligero pero acumulado ascenso seguía jugando con nuestras piernas, pero ya os digo liviano y disfrutando, incluso tuvimos tiempo de recolectar palitos para fabricarnos nuestro propio Caga Tió para estas navidades! Eso sí a base de sangre y esfuerzos que me corté un dedo con la navaja, pero nada tranquilos todavía puedo contar con los 5 dedos de cada mano.

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Recolectando piedras para mi prima María José

Las vistas como podéis ver en las imágenes son espectaculares y la bajada constante de casi 15 km de casi 1200 metros de desnivel negativo únicos en este viaje.

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Coll del Conflent

Tomaremos un descanso a mitad de la bajada junto a una capilla en los Bordes de Conflent, Para que sirva de culturilla general y según me ha informado una buena amiga, Borda son todas esas construcciones que se van viendo por el Pirineo, de piedra, pizarra… se usan para guardar ganado y aperos. Muchas de estas las va restaurando la gente para tener una casita en la montaña o incluso como refugios. Como os contaba paramos para cocinarnos un “porsisale” de arroz caldoso con caballa Ubago, un puchero muy muy muy pobre que al menos nos permitió comer caliente y diferente q se nos está poniendo cara de espagueti.  De paso dejariamos atado a la reja de la virgen Mare de Deú del Remei, una ofrenda con lo único que llevamos, un trocito de nosotros y de nuestro paso por ese lugar.

 

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En plena bajada conocimos a una pareja alforjera que precisamente habían empezado en Pont de Suert, nuestro final de viaje, tras una conversación amena y fotos de rigor continuaremos nuestras andadas para dar a parar en dos pequeñas poblaciones pero encantadoras Tirvia y Burg, por delante un bonito sendero de escasos 40 cm de ancho que nos llevaría junto al cauce del Rio de Cardós hasta Llavorsí, nuestro final de Etapa

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Y aquí estamos en un camping municipal de Llavorsí, oyendo el río Noguera Pallaresa pasar, un río que según nos contaron, cuenta con un gran prestigio entre los que practican deportes de aguas bravas como el kayak, el rafting o’hidrospeed … La transparencia de sus aguas, gracias a la carencia de industrias contaminantes en la zona, y el caudal regulable garantizan descensos en las mejores condiciones.

Mañana nos espera otros de esos ascensos mañaneros en cuanto el viejo cambie sus frenos que ya vienen algo gastados y rompiendo la armonía de la naturaleza con su particular chirrido metálico.

Una forta abraçada amics»

Atravesando esas líneas impuestas que llaman fronteras: De Andorra a Os de Civis

Para atrás ni para coger impulso.

O eso dicen… yo debí de coger demasiado impulso, porque en más de una ocasión retomamos nuestros pasos por las calles de Andorra…

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Amanecería nuevamente en tierras de Andorra, mi padre estiró y colocó los cojines de ese cómodo sofá donde había pasado la noche, en mi caso iría vaciando como cada mañana mi colchón de aire comprimido, Eisa, la mochilera australiana, saldría del rinconcito donde extendió su saco para saludarnos con el rostro dormido pero con la misma sonrisa con la que nos recibió, Abdiel llegaría pronto agotado del turno de noche de la empresa en la que trabajaba, sí habéis leído bien, no se encontraba en casa,  así de hospitalarios son los integrantes de estas comunidades, que incluso estando fuera de casa y no disponiendo de mas dormitorios te ofrecen todo y más de lo que esté en sus manos, un techo una compañía, ánimos y buena gastronomía y lo más importante todo a cambio de nada.

Un buen desayuno, y las alforjas cargadas de suministros de conserva y otra triste despedida. A seguir que como dicen los viajes se recuerdan no por su destino si no por lo que vives en ellos.

img_20160829_104254Ya despedidos y en faena saldríamos de paseo por la zona céntrica de Andorra, infinidad de negocios con electrónica, ropa, alcohol y tabaco al más puro estilo Gibraltareño, que no causaría demasiada admiración en dos ciclistas alforjeros como nosotros, pero quitando ese tipo de turismo una bonita ciudad.

Casualmente y mientras compraba mis víveres diarios en algún supermercado del principado, mi padre se reencontrará con la familia de los melocotones, entre abrazos y recuerdos se volverían a despedir, mientras yo perdido entre las calles y productos de aquel supermercado era inconsciente de lo que pasaría fuera.

Seguiríamos nuestras andadas en duro ascenso dirección La Massana, pero la gran afluencia de grandes automóviles de grandes cilindradas y poco aprecio por el prójimo, nos haría dejar de seguir el track original y retomar nuestros pasos. Desde las últimas etapas todo el mundo nos hablaría de una carretera de 8 km que uniría Sant Julia de Loira con Os de Civis, 8 km frente al rodeo de 35 km montañosos y carreteras suicidas que nos esperaría por delante si continuáramos por ese trazado, veníamos a disfrutar no a competir en el campeonato del Mundo de MTB ,que por cierto, se iría a celebrar en Andorra en esos días.

Como os adelanté finalmente decidimos retomar nuestros pasos de ayer y volver hasta Sant Julia para buscar dicha carretera, con ascenso igual de pronunciado pero más directo.

img_20160829_113844Mi padre, yo y los víveres donados por Abdiel, iríamos coronando este puerto hasta Os de Civis, nadando a contracorriente del río La Valira que paseaba sus aguas en dirección opuesta a nosotros entre piedras y pequeñas cataratas formadas en su estrecho cauce, incluso fuimos fotografiados por las 60 cámaras tras el cristal de un autobús de viajeros longevos que nos superó.

Un cartel de la Comunidad Europea de Andorra, nos detendría para fotografiarnos en el, mientras ondeábamos una bandera andaluza al viento, una bandera que por cierto nos regalaría el Ilmo Ayto de Rota y ya que la llevamos ¿qué mejor momento que este para sacarla de las alforjas? Una pose y un joven que andaba por allí con sus padres fueron los causantes de inmortalizar ese recuerdo.

Mirada al cielo, nubes preocupantes, cambios repentinos de viento y de temperatura, tiempo extraño el que nos acompañaba desde que salimos de Andorra, tal desafiante sería
ese manto gris que se posaba entre las montañas , que se convertiría en la razón  por la que dar por finalizada la etapa de hoy, y  eso a pesar de no haber recorrido ni 20 km…¿Pero dijimos que estamos para disfrutar no?

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Los Marrufos con Bike Zoo.

Y aquí estamos tirados sin nada que hacer mientras contemplamos por la ventana la fuerte tormenta de la que nos hemos librado.
Mañana Llavorsí nos espera de nuevo Pirineos catalanes tras este ligero desvío extranjero.

Un abrazo a todos