Tercera Etapa: Un mundo nuevo

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De Olot a algún punto Mágico de la naturaleza.

Amanece en Olot después de un día agotador y una noche de lujos, camas duchas reconfortantes y descanso comprado a base de tarjetas.
Despertamos pronto para poder pedalear a la fresca y afrontar el primer puerto importante de nuestra ruta, el pronto se convertiría en tarde debido a un pinchazo de los que te encuentras antes de partir, un pinchazo que nos haría llegar a otra de esas pequeñas poblaciones de la comarca del Vall de Bianya llamada L’ Hostalnow de Bianya, un pinchazo que nos haría desviarnos parcialmente de la ruta para poder inflar como se merece y conocer así a un gran grupo de trabajadores con el que hemos pasado un gran rato y como no a encontrar una pequeña panadería humilde auténtica y de las de toda la vida, con pan artesanal cocido lentamente al horno de leña, un pan que nos ha acompañado tierno como el primer bocado para todas las comidas y todo gracias a ese pequeño pinchazo.

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Seguiríamos en búsqueda de Ripoll por un vía verde llamada del Ferro, pero pronto nos alejaremos de ella para atravesar un camino particular y entrar hasta la cocina de una casa de estas en medio de estos lugares alejados, conocimos a Fina una mujer que nos brindará todo su apoyo, nos daría toda información de nuestra senda, llenaría nuestros botes de fresca agua y nos regalaría una tableta de rico chocolate de elaboración artesanal de la empresa catalana Simón Coll, todo esto mientras nos ofrecía la posibilidad de poder alojarnos en su jardín y poder usar su piscina para poder refrescarnos, a pesar de su amabilidad decidimos declinar su ofrecimiento y partir en búsqueda de nuestra siguiente etapa.

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Un duro camino de ascenso de esos rotos por las lluvias, un duro camino de los que te hacen replantear si tiene sentido tanto esfuerzo , si sirve realmente de algo… img_20160823_135057

¿Quieres saber la respuesta? Sigue leyendo hasta el final:

Nuestra subida en búsqueda de la ermita de Santa Lucía nos haría descubrir por el camino un cascada natural que aunque con apenas agua ofrecía a sus pies una fosa fresca dónde sino fuese por la temperatura cortante de la misma entre nuestros dedos remojados hubiera caído algún baño, seguiría nuestro ascenso en búsqueda de la citada ermita, un lugar que llevaría consigo un remanso de tranquilidad.

Los 1000 metros de altitud serian coronados al fin, de pronto llegaríamos a un casa donde sus vistas su jardín natural y su fuente de agua fresca, nos haría recordar las palabras de Fina, las cuales nos recordaban que los dueños de este hogar no se encontraban en ella por lo que decidimos montar nuestras tiendas en ella a pesar de faltar pocos km para Ripoll sin saber porqué y a pesar de ser solo las 5 de la tarde ese lugar tendría algo que nos cautivó.

Irían pasando las horas una ducha improvisada, un lavado de nuestra ropa e incluso alguna película en el único medio electrónico que se atrevería a funcionar ya que la cobertura aquí simplemente desaparecería para que disfrutemos aún más de nuestra estancia.

IMG_2479.JPGIría cayendo el sol frente a nuestros ojos perdiéndose entre las montañas, un pequeño refugio tras una puerta no anclada nos haría desplazar nuestra tienda a este nuevo cobijo.

Y llegaría la noche a 1000 metros de altitud en medio de la nada y ofreciéndonos un manto de estrellas de esos que en vano deseas fotografiar y enseñárselo al mundo pero es inútil por mucho que lo intentes solo ésta para ti, es la ausencia de cobertura la que te hace olvidar la necesidad impuesta de tener una red wifi y conexión de datos a tu alcance, quien necesita eso teniendo esa conectividad total con la naturaleza, donde el pitido de un WhatsApp se sustituye por el cantar de una lechuza y el cotilleo de Facebook se sustituye la comunicación entre seres e insectos con sus particulares sonidos , 1000 iluminaciones de estrellas más allá del destello solitario de las notificaciones de tu smathphone nos ilumina esa mágica noche.
Simplemente mágico

Aún me preguntas si merece la pena tanto esfuerzo? Aún te preguntas si las sendas de fácil acceso son mejores que esto?
No sé tú, pero yo esta noche he obtenido la respuesta
Un abrazo amigos.

Un comentario en “Tercera Etapa: Un mundo nuevo

  1. Pingback: Ruta Uniendo Cabos: Vuelta a la Península – Historias de un Alforjero

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