Transandalus: Granada, una de Alpujarras y tapitas.

 

“Por el agua de Granada, sólo reman los suspiros”. Federico García Lorca.

Granada… sexta provincia que nos dispusimos a recorrer por aquel julio de 2013, una provincia que nos abrió las puertas al cicloturismo puro, el de noches despejadas, el de hoteles de mil estrellas bajo el nylon protector de una tienda de campaña de dudosa calidad del MGI de 10€, suficiente para empezar y darnos cuenta de cuánto nos quedaría y queda  por aprender aun de esta práctica, nuestras alforjas cargaban con infladores de colchonetas y colchones pesados de marca InteX si esos azules de terciopelo que pensaban como ellos mismos pero que nos aseguraban un grandioso descanso, de infinidad de “porsis” que acababan viniendo de vuelta sin ningún tipo de uso. Una cámara deportiva que iría filmando cada movimiento que nuestros velocípedos recorrían y sobre todo como siempre… unas alforjas cargadas de emoción.

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Yo quiero ir!!!

Comenzamos!!!!

Nuevamente corrían nervios, nervios de comenzar una nueva aventura; como casi siempre después de un desplazamiento a una competición, por lo que hasta bien llegada la madrugada tendríamos que andar preparando nuestros  ligeros equipajes, 02.00 de la madrugada y nosotros preparando maillot, luces, GPS, ropas, calcetines y sucedáneos alforjeros con la única intención de dejarlo todo listo para partir rumbo a una pequeña población donde no mucho atrás había finalizado otro de mis viajes, Ventas de Zafarraya, límite provincial Málaga- Granada. 2 horas y 20 minutos nos distaban de nuestro comienzo por las Sierras  de Tejeda, Almijara Y Alhama

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La aventura comienza en 3,2,1… ¡Uy no, que faltan las bicis!

Ahora sí, todo listo, bicis preparadas alforjas montadas, tiendas de campañas atadas, besos y despedidas, Miriam de vuelta a la Línea, mi padre y yo en busca de la Alhama de Granada, nuestro primer punto de control. Recorremos los primeros 992921_537757009593656_1296061497_n.jpgmetros de pista y de asfalto hasta de llegar a la presa, donde el desnivel y el salto de agua al caer nos refresca y llena nuestros oídos de un susurro relajante previo a la tranquilidad que nos esperaba por delante. La entrada a Alhama la haríamos junto a un sendero por los tajos de Alhama, junto al perfil plano de una ladera montañosa. que nos protegía de los rayos solares, el viejo tiene que retroceder para no perder sanas costumbres de perder algo nada más empezar e ir en búsqueda de uno de sus guantes, que han decidido abandonar la travesía e irse por libre, un puente que nos ayudaría a cruzar un pequeño afluente  del Río Alhama, tal puente y sus sombrías zonas invitaban a quedarse en ella, pero no éramos los únicos reclamados que pretendían hacer escala en esa zona, serían varios avisperos bien poblados los que nos invitaron amablemente o no… a despejar la zona y salir por patas.

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Nuestro alegre pedalear nos llevaría hasta nuestro final de etapa del día, Játar. Pero… ¿No es muy temprano para acabar?- Venga vale continuemos. Tras repostar y comprar víveres decidimos proseguir nuestra ruta al siguiente tramo en búsqueda de Jayena, no sin antes deleitarnos de las buenas costumbres granadinas de cerveza + tapa gratis en el bar de una compañera chiclanera que por motivos amorosos había acabado regentando un bar junto a su esposo jatareño. Con el estómago lleno y los víveres agenciados, continuamos atravesando un par de ríos más que nos obligarían a descalzar y poner nuestros pies en remojo. Continuamos atravesando el área de descanso de la Resinera y comenzamos a subir hasta sorprendernos con una pista aeronáutica con un par de avionetas a la espera de sustentarse en los cielos tras una llamada crucial de emergencias del 112.

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Pista de Aterrizaje la Rocinera

Nuestra ruta continuará hasta  dar con un lugar donde  pasar nuestra primera noche a la intemperie. ¿Dormiremos a gusto? ¿Miedos¿ ¿Inseguridades?

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Hotel Resort de 1000 Estrellas en Jayena.

Mucho nos costaría dormirnos, tal vez por los nervios o seguramente el sonido de la fiesta tum tum pac que llegaba del pueblo, a pesar de ver elegido una zona alejada de este y en alto para estar fuera de la vista de la población, una población anciana en su mayoría, pero los 4 jóvenes que había se encargaría esa noche de pasarselo bien al son de la música.

Amanece en Jayena y nos desvela los primeros rayos de sol entre esos olivares, comento con mi padre, que ya llevaría algún tiempo durmiendo, que he notado por la noche  como si algo ejerciera presión sobre mi tienda y resoplaba en ella. Mi padre se ríe y me confiesa que un pequeño jabalí nos había estado rondando la tienda pero que no me despertó por no alarmarme… Desmontamos  nuestras suites y seguimos surcando aquellas pistas en búsqueda de nuevas aventuras.

Albuñuelas nuestro próximo destino… Lo dicho: Tras desmontar nuestras tiendas nos dispusimos a afrontar una etapa de 15 km de subida montañosa constante que nos llevaría a un punto clave a 1250 metros de altitud, un punto conocido como el Pino de las 5 ramas, el nombre ya os podéis imaginar el porqué… de aquí en adelante la ruta nos llevaría en una continua bajada al encuentro de Albuñuelas, donde David & Lorna, nos esperaban con una gran olla de Risotto, unas jarras de cerveza y una casa confortable a un módico precio.

Nuestra ruta en búsqueda de la Alpujarra granadina atravesaría pequeñas poblaciones como Saleres, Restábal y  Murchas, acompañándonos un sol abrasador que nos haría abrir la veda de los baños naturales.

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Natural natural… tu sabe… Pero al menos refrescaba

 ¿Ya estáis fresquitos? Pues ala a seguir pedaleando y con la crónica!!!!

¿Dónde vamos ahora Jesulito?- preguntaba el viejo Marrufo- “Camino de Nigüelas que hay que comprar pilas para el GPS.- le respondería el joven Marrufo.

Una siesta en la plaza del pueblo junto a una sombra y un banco de fresco azulejo nos haría descansar y darnos oportunidad de continuar “a la fresquita”

¿Muy interesante pero pedalear para cuando? venga sigue con la crónica!!!

Saldríamos a la fresca de Nigüelas según lo planeado y afrontando los 1560 m de desnivel acumulados en los 45 km que distaban hasta el corazón alpujarreño. Abandonamos la población fotografiandonos en un punto clave de la Transandalus, con la misma importancia que fotografiarse a los piés de la torre Eiffel en París, junto al gran Coliseo romano o con la cascada del Iguazú al fondo, siiiiiii  el famoso cartel de los pollos!

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Se multará con 100.000 Pta por coger pollos. ¿pollos?¿Pesetas?

935078_537761029593254_250805656_n.jpgCon paciencia y dedicación fuimos coronando sintiéndonos insignificantes entre tanta majestuosidad natural en búsqueda de las casas del Tello, la cual en bajada empinada y desmontados de nuestras cabalgaduras, nos iría acercando al río que más botellas embotella en Andalucía, si esa de la montaña y el taponcito Rojo… Lanjarón nos brindaba el cauce de sus aguas para ofrecernos otro refrescante baño en sus aguas y relajarnos por unos minutos disfrutando sin duda del momento. Por delante 6 Km de subida antes de afrontar una bajada de 1000 metros de desnivel en 20 km que nos llevaría al corazón Alpujarreño.

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Pampaneira. La Alpujarra “Viajero Quedate a vivir con nosotros”

1011405_537762242926466_2076299199_n.jpgCalles estrechas, perfiles irregulares, canales labrados sobre la piedra, paredes blanquecinas de piedra y vigas de madera, balcones floridos, antiguos telares y persianas de esparto conforman el paisaje de aspecto bereber  de un pequeña aldea del valle del Poqueira que junto a Bubión y Capileira se han mantenido en el tiempo como Conjunto Histórico Artístico.

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Un Brindis para acabar la jornada y un buen plato Alpujarreño

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Doping Alpujarreño.

– Sigue Sigue que me está animando la crónica! Y de Pampaneira a dónde fuisteis?

Pues saldríamos temprano después de ver pasado la noche en un hotel de dos estrellas, que no brillaban tanto como la anterior pero al menos tenía una ducha caliente donde relajar nuestras piernas. La ruta seguiría subiendo rumbo a Bubión  y Capileira, atrás íbamos dejando buenos recuerdos y semillas de Picotas que un buen jornalero nos había surtido para nuestras alforjas, caían como cáscaras de pipas una tras otra siendo ferozmente devoradas.

Nuevas cascadas y ríos como Spa Naturales, nos invitaba a refrescarnos y relajarnos en su cauce a nuestro paso en búsqueda del Pueblo más alto de Europa, Trevélez

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Y tras subir un gran desnivel incluyendo un barranco en el cual hubo que desmontar media bici para superarlo y subirlo por piezas, nos tirarnos pista abajo, llega lo más curioso, llegamos  al pueblo más alto de Europa en bajada… ole nosotros!

Por delante un descenso de 19 km nos dejaría próximos a Cádiar, donde una pequeña casa cerrada nos ofrecería su Hall para cubrirnos de la intemperie, y caer rendidos bajo el continuo repique de las campanas de la Iglesia de Cádiar, yo no visto campana que repique más que sa… yo creo que daba las horas los minutos y hasta los segundos con campanas.

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Cádiar- Yegen- Válor.

Amanece en Cádiar, paseamos por sus calles y atravesamos un gran mercadillo del cual hacemos buen uso para cargar nuestras alforjas de fruta, nos despedimos del pueblo donde una vieja amiga impartía sus clases de magisterio, atravesamos Yegen y  valor la Patria de Abén Humeya ¿ Ya hemos llegado a Válor? es pronto y hasta mañana no nos recogen. ¿pasamos Noche aquí? – De acuerdo.

Última etapa rumbo a Laroles  pocos Km, carretera, 11 Km y nuestro viaje se daría por terminado. Por delante todo el día, pedalear tranquilo y vago, suave sin prisas, hasta que cuando nos vinimos a dar cuenta…

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3 comentarios en “Transandalus: Granada, una de Alpujarras y tapitas.

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