Para atrás ni para coger impulso.
O eso dicen… yo debí de coger demasiado impulso, porque en más de una ocasión retomamos nuestros pasos por las calles de Andorra…

Amanecería nuevamente en tierras de Andorra, mi padre estiró y colocó los cojines de ese cómodo sofá donde había pasado la noche, en mi caso iría vaciando como cada mañana mi colchón de aire comprimido, Eisa, la mochilera australiana, saldría del rinconcito donde extendió su saco para saludarnos con el rostro dormido pero con la misma sonrisa con la que nos recibió, Abdiel llegaría pronto agotado del turno de noche de la empresa en la que trabajaba, sí habéis leído bien, no se encontraba en casa, así de hospitalarios son los integrantes de estas comunidades, que incluso estando fuera de casa y no disponiendo de mas dormitorios te ofrecen todo y más de lo que esté en sus manos, un techo una compañía, ánimos y buena gastronomía y lo más importante todo a cambio de nada.
Un buen desayuno, y las alforjas cargadas de suministros de conserva y otra triste despedida. A seguir que como dicen los viajes se recuerdan no por su destino si no por lo que vives en ellos.
Ya despedidos y en faena saldríamos de paseo por la zona céntrica de Andorra, infinidad de negocios con electrónica, ropa, alcohol y tabaco al más puro estilo Gibraltareño, que no causaría demasiada admiración en dos ciclistas alforjeros como nosotros, pero quitando ese tipo de turismo una bonita ciudad.
Casualmente y mientras compraba mis víveres diarios en algún supermercado del principado, mi padre se reencontrará con la familia de los melocotones, entre abrazos y recuerdos se volverían a despedir, mientras yo perdido entre las calles y productos de aquel supermercado era inconsciente de lo que pasaría fuera.
Seguiríamos nuestras andadas en duro ascenso dirección La Massana, pero la gran afluencia de grandes automóviles de grandes cilindradas y poco aprecio por el prójimo, nos haría dejar de seguir el track original y retomar nuestros pasos. Desde las últimas etapas todo el mundo nos hablaría de una carretera de 8 km que uniría Sant Julia de Loira con Os de Civis, 8 km frente al rodeo de 35 km montañosos y carreteras suicidas que nos esperaría por delante si continuáramos por ese trazado, veníamos a disfrutar no a competir en el campeonato del Mundo de MTB ,que por cierto, se iría a celebrar en Andorra en esos días.
Como os adelanté finalmente decidimos retomar nuestros pasos de ayer y volver hasta Sant Julia para buscar dicha carretera, con ascenso igual de pronunciado pero más directo.
Mi padre, yo y los víveres donados por Abdiel, iríamos coronando este puerto hasta Os de Civis, nadando a contracorriente del río La Valira que paseaba sus aguas en dirección opuesta a nosotros entre piedras y pequeñas cataratas formadas en su estrecho cauce, incluso fuimos fotografiados por las 60 cámaras tras el cristal de un autobús de viajeros longevos que nos superó.
Un cartel de la Comunidad Europea de Andorra, nos detendría para fotografiarnos en el, mientras ondeábamos una bandera andaluza al viento, una bandera que por cierto nos regalaría el Ilmo Ayto de Rota y ya que la llevamos ¿qué mejor momento que este para sacarla de las alforjas? Una pose y un joven que andaba por allí con sus padres fueron los causantes de inmortalizar ese recuerdo.
Mirada al cielo, nubes preocupantes, cambios repentinos de viento y de temperatura, tiempo extraño el que nos acompañaba desde que salimos de Andorra, tal desafiante sería
ese manto gris que se posaba entre las montañas , que se convertiría en la razón por la que dar por finalizada la etapa de hoy, y eso a pesar de no haber recorrido ni 20 km…¿Pero dijimos que estamos para disfrutar no?

Y aquí estamos tirados sin nada que hacer mientras contemplamos por la ventana la fuerte tormenta de la que nos hemos librado.
Mañana Llavorsí nos espera de nuevo Pirineos catalanes tras este ligero desvío extranjero.
Un abrazo a todos



Esta ruta bautizada como «Uniendo Cabos» es un proyecto personal con el que trato de rodear la Península Ibérica. Su origen data de una tarde en la que me encontraría cuadrando los recorridos que ya tenía realizando cuando pude observar que añadiendo el trazado completo de la parte occidental de España por la Vía de la Plata al mapa ya recorrido en la Transandalus, tendría sin haberlo pensado prácticamente el 50% por del territorio hispano realizado, fue entonces cuando me dije a mi mismo ¿media España? ¿Y por qué no entera? Motivado por ese pellizco que te queda después de realizar una gran ruta y la motivación del ¿y ahora qué? Hilando y enlazando un entresijo de grandes rutas que recorren la península, grandes rutas como los ya conocidos Caminos de Santiago en todos sus afluentes, y no tan conocidas como Transmurciana, Camino de Cid y Vías Augustas y algún tramo de la EuroVelo me confeccione este gran recorrido
Entre una cosa y otra salimos de Sevilla cerca de las 12.30 y todavía nos quedaba pasar por Dos Hermanas, Utrera, Las Cabezas y Lebrija, sin track en el GPS y siguiendo la ruta por el móvil, el cable del teléfono decide no currar más que ya está bien y nos deja tirados sin ruta fija, llegamos a Dos Hermanas por intuición, desanimado y buscando soluciones o encuentro un cable o pillo el tren y al carajo (fruto de la hora y las continuas pegas en contra de ese día, finalmente sin buscarlo encuentro una tienda de móviles entro por el cable y mi ruta se salva, vuelve la ilusión, partimos con ganas!
En busca de Utrera y abastecimiento con un par de naranjitas… tras atravesar Utrera un vigilante nos corta el paso del camino, está cortado por aquí no se puede, ¿cómo que no? Si es vía augusta?, – ¿Vía que? pues no se puede está en obras... toca desviarse. El camino lo han empedrador para vía de tren se lo han comido… continuas obras que nos hacen coger de nuevo d la Leatherman… tanto impedimento nos hace que nos caiga la tarde, toca echar manos de los focos y realizar nocturna, faltaba eso para ser una auténtica aventura!!!! nos corta el camino un rebaño inmenso de ovejas, que asustaban con sus ojos iluminados con el foco, que de puntos verdes!!!!, finalmente conseguimos llegar a la Cabezas de San Juan, nos distaban 22 km para Lebrija y mi padre y Susana nos esperarían allí a primera hora de la mañana para acompañarnos hasta Rota, por lo que optamos por hacer muy a mi pesar algo de trampa y coger el tren de cercanías hasta Lebrija, para amanecer allí.
Rota me espera, Jerez me abre sus puertas, el Puerto de Santamaría me recibe, gran recibimiento familiar con la familia de Lola que nos deleita con un gran manjar de Berza con su pringaaaaa. Ayyy oma cuanto echaba de menos moja pan!









